Debido a las similitudes geográficas, California y México enfrentan desafíos similares para abordar el cambio climático desde una perspectiva de justicia social. El poder de las universidades para apoyar, fortalecer y construir un movimiento social que resuelva la crisis climática a través de la ciencia, el pensamiento sistémico y la justicia socioecológica es inminente.
Todo comenzó con una llamada de Elon Musk a Marcelo Ebrard en 2021: el secretario de la cancillería mexicana le dijo que el mismísimo dueño de Tesla le estaba hablando, pero no le creyó… hasta que escuchó la voz de el magnate sudafricano.
El Centro por la Justicia Climática y Alianza Mx lanzaron un programa de intercambio estudiantil que promueve la investigación en el tema.
El Dr. Josué Medellín de UC Merced, quien actualmente lidera un proyecto de investigación estratégica de Alianza MX sobre gestión de recursos hídricos, habló sobre sus contribuciones a un informe reciente sobre los efectos económicos de la sequía en California.
En un contexto de polarización política, desigualdad social y creciente cuestionamiento de la ciencia, las universidades son actores clave para construir un diálogo proactivo.
Desde la sociedad debemos fomentar su ambición por un mayor compromiso y transición energética.
Frente a las tensiones entre distintas regiones del mundo y los resabios de las interrupciones en distintas cadenas de suministro que originó la pandemia, entre otros motivos, cientos de empresas transnacionales están buscando reubicar cadenas de valor estratégicas hacia el territorio mexicano.
La Universidad de California (UC) Recinto Merced e instituciones de educación superior que forman parte del clúster educativo del estado de Puebla acordaron iniciar acciones para fortalecer la movilidad estudiantil e impulsar la investigación en áreas como migración y desigualdad, agricultura, energías limpias y clima justicia.
Se firmó un convenio que formaliza y avala la cooperación entre ambas Universidades.
La administración de Joe Biden quiere que la mitad de todos los vehículos nuevos vendidos para 2030 sean de cero emisiones. Está invirtiendo miles de millones en la industria para incentivar a las compañías automotrices a fabricar vehículos eléctricos y lograr que los clientes los compren.
México acaba de presentar una "hoja de ruta" para impulsar la producción y venta de vehículos eléctricos. Uno de los ejes que varios gobiernos -incluido el principal socio comercial de México, Estados Unidos- están impulsando para reducir sus emisiones.
Cuando presentamos el Grupo de Alto Nivel México-Estados Unidos para la Electrificación del Transporte hace un año, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, parecía un largo camino para poder contar con un diagnóstico que, junto con una serie de recomendaciones , serviría para darnos el impulso necesario para la transición de la industria automotriz mexicana a la electromovilidad. Hoy esto ya es una realidad y se vislumbra un panorama de oportunidades para nuestro país.













