Hace unas semanas, la comunidad científica internacional alertó una vez más que el mundo se acerca rápidamente a niveles irreversibles de calentamiento global, con impactos catastróficos inevitables, haciendo un llamado a la acción drástica e inmediata, en los siguientes siete años, para evitar la catástrofe, reduciendo las emisiones de carbono y aumentando las acciones de resiliencia y adaptación con un enfoque de justicia climática.
La vertiginosa transición hacia la adopción de vehículos cero emisiones va acompañada de una disrupción tecnológica igualmente acelerada.
California se erige en Estados Unidos como un laboratorio para la aceleración en la transición energética del transporte de carga.
Habla Antonio Villaraigosa, que de 2005 a 2013 fue el primer alcalde méxico-estadounidense de Los Ángeles (California, Estados Unidos) desde 1873 y un convencido de que ambos países deben colaborar más y no perder oportunidades.
El escritor Jeff Goodell promueve el diálogo sobre los efectos del calor. “El calor es la amenaza de primer orden que impulsa todos los demás impactos de la crisis climática.
Frente a las tensiones entre distintas regiones del mundo y los resabios de las interrupciones en distintas cadenas de suministro que originó la pandemia, entre otros motivos, cientos de empresas transnacionales están buscando reubicar cadenas de valor estratégicas hacia el territorio mexicano.